sábado, 7 de julio de 2007

Mi castillo de papel


Naciendo el horizonte
que yace de la especulación,
sensata de márgenes
que oscilan la imaginación.

Caricaturas baratas
vendiendo su propio color,
que lame la franqueza,
que bordea el pudor…

La historia terrible
se vuelve a repetir
cuando con los meses
el recuerdo no puede morir.

Gases lacrimógenos
en la catedral.
Del vidrio tenso
que busca explotar.

Masticados por el destino
que hoy retuerce mi pescuezo,
con la calidez de saber
que hoy llueve como ayer.

Y un viaje sin fin probaré
a las columnas trastabillantes
que se mueven derrumbando
mi pobre castillo de papel.

La historia terrible
se vuelve a repetir
cuando con los meses
el recuerdo no puede morir.

Crece desmotivado
mi vuelo desorientado,
por una idea que a mi cabeza
volvió de repente cuando crucé.

Que ni cinco gauchas
podrán intentar robar
solo por las hilachas
de esta fina soledad.


Carcomiendo mi mente
resbalando al primer escalón,
señuelo de alambre
atrapa de lleno a mi pasión.



Diego Robert Sellanes

martes, 3 de julio de 2007

Desolado



Sentado sin saber que hacer,
esperando no sé qué amanecer.
Contemplando la osadía
del silencio inquieto,
que se desparrama por el cuarto
amordazando a mi esqueleto.

¿Para quienes soy alguien?
Si estoy tan sólo,
tirado, desmoronado,
sin nadie a quien querer.
Peleando con la paciencia
y el recuerdo que habita en mi ser.

Mañana será diferente
cuando de vuelta no te encuentre.
Y sonrías sin mirarme
estremeciéndome culpable.

Dirás, diré,
que soy nadie sin vos.
¿Nunca entendés
que me estás rompiendo el corazón?

Sin compasión te movés
cuando respirás asustada.
Una doncella te crees
frente a mi alma perplejada

Abatido, abollado,
absorbido y abandonado.
Abriendo abanicos
de cartas quemadas,
abominable diccionario
de mis experiencias amargas.

Trato de abrir la ventana
que me lleve a otro mañana,
lejos, muy lejos en el frío,
donde no quemen tus pestañas.

Dirás, diré,
que soy nadie sin vos.
¿Nunca entendés
que me estás rompiendo el corazón?

¿Y el de arriba me dará otra vida
para tratar de olvidarte?
Aunque en la próxima no quiera
de vuelta volveré a soñarte.



Diego Robert Sellanes

lunes, 2 de julio de 2007

Nos atrapó la rutina




Era ya demasiado
como para seguir estirándolo.
Era ya rutina
como para decidir ir cortándolo.

Siempre había un “no te vayas”
escondido tras la esquina,
y un cambio final prometido
luego de cada despedida.

El momento de estar juntos
eran solo peleas absurdas,
y sinceramente, sintiéndolo
¿como querés que no nos aburran?

Sé que es difícil ver en la noche
la luna sin que estés vos.
Pero como duele mirarte
si en tus ojos no puedo ver amor.

Ayer te crucé en el bar
y un dolor se me cruzó en el alma.
Seguís siendo ese mar
que a mi velero no lleva calma.

Fui tan feliz, y te viví con tanta pasión
como un perro solitario leal.
Y aunque todavía sueño con vos,
sé que nuestro presente ya no es real.

Y en algún sentido todavía me pesa
acarrear esta soledad.
Te pido disculpas si algo me faltó dar
pero sabemos faltó mucho para ser un amor de verdad.



Diego Robert Sellanes