miércoles, 28 de febrero de 2007

Trotamundo de bolsillos rotos


Dejás tu puerto atrás
marginando tu prescencia.
Te fijás en los bolsillos
y estás falto de solvencia.

Tu cabeza de aquí
hacia allá.
Subís esa plaza
en medio de La Haya.

No razonás,
no comprendés.
Te enrroscás,
te ensordecés.

Esa alfombra azul
y tu cuello frío.
Pensás en Montevideo
y te embarcás en otro río.

Trotamundo de bolsillos rotos,
sueño profundo de algunos pocos.
Tu viaje ya termina
como el otoño en esa esquina.

Inventá tus pasos
caminante al llover.
Huraño contagiado
del abismo del ayer.


Diego Robert Sellanes

Vida Medieval


Y era verdad,
ni su escalofriante disfraz.
Es hipnótica,
veo sus ojos tristes en la inmensidad.

Vuelve vida medieval
con sus ojos tristes y su disfraz.
Me haces agua
en la oscuridad.

Látigos de fuego
sobre mi espalda,
afilan mi ruego
y atraviesan mi garganta.

Vuelve vida medieval
Con sus ojos tristes y su disfraz.

Cúbreme con tu llanto
en la multitud de la frialdad
y déjame tu encanto
a la orilla de la ciudad.

Vuelve vida medieval
con su ojos lejanos y su disfraz.


Diego Robert Sellanes

martes, 27 de febrero de 2007

No perdés y abandonás


El sol yace
posado en el horizonte.
Ves caer ángeles
a plena luz.
El edificio se desmorona
y vos encerrado
en ese ascensor.
Con los ojos cerrados escapás,
pero al abrirlos no avanzás.
No corrés y transpirás,
no perdés y abandonás.
El sol está más cerca,
pero tu vida se nubla.
Estás sumergido en la gresca
pero pensás estar en la espuma.
Tu vida ya no es más
vida tuya, sino de los demás.
Un caño parte tu cabeza
y un papel te envuelve.
Observás esa princesa
pero ya nada te conmueve.


Diego Robert Sellanes

En la vereda de enfrente


Caminando por la vereda de enfrente
voy viendo cosas;
cosas que me agradan.
Veo tu casa radiante como siempre.
Tu gente recordándote
y tus planes realizándose.
Sigo caminado
y por fin
siento la libertad en la brisa,
viéndome como un pájaro volar.
Veo jóvenes mis canas
y mis hijos despegar.
No estás más,
pero tu sombra
quedó en mi casa.
Me ilusiona recordar sentirte
con esa flor en el pecho,
marchitándose como mi vida,
que como vos ya no está.
Sigo caminando
y por fin
siento la libertad en la brisa,
viéndome como un pájaro volar.
Veo jóvenes mis canas,
ya no estoy más,
pero mi sombra quedó en mi casa.
Me alegra volver a verte
con esa flor en el pecho
creciendo como la primera vez.
Mis ojos se llenan de lágrimas
al ver que en el cielo
nuestro amor
vuelve a florecer.


Diego Robert Sellanes

Cuestión de Honor


Estoy sentado en esta silla
Y pienso en vos.
Pienso cuando vendrás,
tu futuro en mi pasado.
Y miro mis pies
y que hace ese árbol allá parado.

Mi cabeza sigue estando,
pero aquí mis uñas
no dicen nada.
Tu vicio en aquel espejo
y tu tez en ese cuadro.
Me mirás como si nada,
donde mi alma queda perplejada.

Tu ser está vivo.
Maldigo este lápiz,
mi sed secada
y mi voz callada.
También tus cosas
que como en una mesa
me parecen estar todas tiradas.

No, ni te pienses.
Cuestión de honor,
de tu honor,
volver aquí
con tu risa y tu matiz.

No me callo más,
mi brújula marca norte sur,
y ya me cansé de fumarte.
Y quedo con esta resaca;
resaca de saber que
al final no valías nada.


Diego Robert Sellanes