
En tus sueños un inútil estorbo,
demasiado desabrido y tirado.
Estás tan cerca de no dormir
y el dolor llega al vientre.
Ese que enciendes sin decirme una palabra.
Palabras que no se guardan y se pierden,
entonces buscamos resucitarlas
cuando llegamos al límite de la sin pasión.
Y todo es beige como el vestido
que nunca usaste,
como esos aros que roban
la atención de nadie,
solo del que te los ha visto cuando llegó
el sutil momento de respirar tus oídos.
Y así la casa, las penas y las angustias.
Y una camisa desabrochada,
en la cama toda alterada,
en el suicidio de tus recuerdos...
Y así en tus sueños espero no ser un inútil estorbo,
demasiado desabrido y tirado.
Estás lejos, no dormís a mi lado
y el calor llega al vientre.
Ese que me enciendes sin decirme una palabra.
Palabras que no se guardan pero espero que no se pierdan,
entonces busco resucitarlas
llegando al límite de lo triste que es extrañarte.
Y todo es hermoso como esa musculosa
que deja descubierta la nuca,
como ese anillo que bordeo cuando beso tu mano
antes que llegue el sutil momento de respirar tus oídos.
Y así la casa, te espera y como siempre es viernes.
Y una camisa desabrochada, en la cama,
que sigue toda alterada,
en el suicidio de la muerte, vencido por tu mirada.
Diego Robert Sellanes