
Tan simple fue no vernos.
Qué miedo tenía al pensarlo.
Y así pensar, ir al interior de uno mismo.
Sentirse libre, morir
Tan simple fue no vernos.
Qué miserable me creía al imaginarlo.
Y así imaginar, volar por las calles del otro.
Sentirse ajeno, morir.
Tan simple fue no vernos.
Qué pesado andar preveía en las afueras.
Y ahí, afuera, temblando sin tenerte cerca.
Sentirse único, morir.
Tan simple fue no vernos.
Qué eternidad son veinticuatro horas hoy.
Y en mí, la mentira de lo simple.
Sentirse mal, morir.
Diego Robert Sellanes
1 comentario:
Hay algo que noté al leer esta poesía, y es la angustia. Es como si solo pudieras ver la parte vacía del vaso, como si necesitaras regocijarte en el dolor cuando estas alegre.
Al leerte, veo que te es inevitable escribir sobre la tristeza. La tristeza se ha convertido en algo simbiótico para vos.
Tus letras son la puerta de entrada a tu corazón e inconsciente... son excelentes.
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