
Dejás tu puerto atrás
marginando tu prescencia.
Te fijás en los bolsillos
y estás falto de solvencia.
Tu cabeza de aquí
hacia allá.
Subís esa plaza
en medio de La Haya.
No razonás,
no comprendés.
Te enrroscás,
te ensordecés.
Esa alfombra azul
y tu cuello frío.
Pensás en Montevideo
y te embarcás en otro río.
Trotamundo de bolsillos rotos,
sueño profundo de algunos pocos.
Tu viaje ya termina
como el otoño en esa esquina.
Inventá tus pasos
caminante al llover.
Huraño contagiado
del abismo del ayer.
marginando tu prescencia.
Te fijás en los bolsillos
y estás falto de solvencia.
Tu cabeza de aquí
hacia allá.
Subís esa plaza
en medio de La Haya.
No razonás,
no comprendés.
Te enrroscás,
te ensordecés.
Esa alfombra azul
y tu cuello frío.
Pensás en Montevideo
y te embarcás en otro río.
Trotamundo de bolsillos rotos,
sueño profundo de algunos pocos.
Tu viaje ya termina
como el otoño en esa esquina.
Inventá tus pasos
caminante al llover.
Huraño contagiado
del abismo del ayer.
Diego Robert Sellanes
No hay comentarios:
Publicar un comentario