
Estoy sentado en esta silla
Y pienso en vos.
Pienso cuando vendrás,
tu futuro en mi pasado.
Y miro mis pies
y que hace ese árbol allá parado.
Mi cabeza sigue estando,
pero aquí mis uñas
no dicen nada.
Tu vicio en aquel espejo
y tu tez en ese cuadro.
Me mirás como si nada,
donde mi alma queda perplejada.
Tu ser está vivo.
Maldigo este lápiz,
mi sed secada
y mi voz callada.
También tus cosas
que como en una mesa
me parecen estar todas tiradas.
No, ni te pienses.
Cuestión de honor,
de tu honor,
volver aquí
con tu risa y tu matiz.
No me callo más,
mi brújula marca norte sur,
y ya me cansé de fumarte.
Y quedo con esta resaca;
resaca de saber que
al final no valías nada.
Y pienso en vos.
Pienso cuando vendrás,
tu futuro en mi pasado.
Y miro mis pies
y que hace ese árbol allá parado.
Mi cabeza sigue estando,
pero aquí mis uñas
no dicen nada.
Tu vicio en aquel espejo
y tu tez en ese cuadro.
Me mirás como si nada,
donde mi alma queda perplejada.
Tu ser está vivo.
Maldigo este lápiz,
mi sed secada
y mi voz callada.
También tus cosas
que como en una mesa
me parecen estar todas tiradas.
No, ni te pienses.
Cuestión de honor,
de tu honor,
volver aquí
con tu risa y tu matiz.
No me callo más,
mi brújula marca norte sur,
y ya me cansé de fumarte.
Y quedo con esta resaca;
resaca de saber que
al final no valías nada.
Diego Robert Sellanes
No hay comentarios:
Publicar un comentario