miércoles, 7 de marzo de 2007

Ten cuidado (el día que vendas tu vanidad)


Ahora estás atada
¿acaso yo no pienso?
¿quién pone los límites?
Soy como tú, no lo siento.

Cuando te agarre
te ayudaré a pensar.
No sirve de nada arrancar.

Yo también fui viejo,
verás que es muy fácil ser tonto.
Sólo querés asustar,
pero con golpes no vas
a convencer a la gente,
ni siquiera
llegarás a discernir.

Está debajo de la arena,
¿encontrás eso muy raro?
Nunca lo viste así.
Ven, busquemos ayuda:
“volvé a tu casa”,
¿porqué me mirás así?

No lo puedo encontrar,
tal vez está en la cocina,
¿seguimos?
Di por favor...

Es como el arte,
este ambiente es terrible.
Los que no fueron invitados
que se vayan.

Tú, tus mapas y tus libros,
huyes de todo fingiendo:
“¡que linda blusa para vos!”

No sé si recibiste mis mensajes,
de todos modos no estamos apurados.
Traté de detenerte
y mostrarte lo correcto,
pero no necesitarás ésto.

Disculpen que no lo pueda hacer,
la vejez me está volviendo estúpido,
llena de vida.

De pronto llega una oportunidad.
Un día vendes jamón
y al otro tu vanidad.

Diego Robert Sellanes

No hay comentarios: